Este artículo lo publiqué originalmente en el blog de la Asociación Cultural Coslada D100 de la que soy miembro fundador.
El tema del carrusel bloguero de los juegos de rol de este mes de julio es «Magos, magia y maguerías en el rol», propuesto por el blog Enanadas.
En esta participación quisiera dar mi opinión respecto a las irreales limitaciones al acceso a la magia que se producen en ciertos reglamentos.
Partiendo del punto de que la magia es una fuente de energía más que pertenece al universo en cuestión y que los magos o practicantes de magia son seres capaces de acceder a esta energía, resultan ridículas algunas de las limitaciones que nos solemos encontrar.
La primera de ella sería la típica clase de personaje de mago… ¿por qué solo los magos pueden hacer magia?
Si lo llevamos al mundo real, ¿solo los matemáticos pueden resolver problemas numéricos? Es evidente que para resolver ecuaciones diferenciales en varias variables hay que tener unos conocimientos específicos, estudios y práctica, pero casi cualquier persona puede resolver una regla de tres o sumar varios números. Con esto quiero llegar a que evidentemente una persona especializada en la magia tendrá acceso a conocimientos y hechizos más poderosos, pero cualquier persona con unos mínimos conocimientos debería ser capaz de realizar pequeños cantrips o conjuros sencillos.
Por otro lado, teniendo en cuenta que la magia se estudia, ¿por qué un guerrero no puede de pronto pasar años estudiando magia y ser capaz de tener acceso a la misma?
Luego vamos al uso de equipo por parte de los magos… una limitación absurda en búsqueda de equilibrar el juego y no hacer de éstos personajes ultra poderosos.
Que un mago no pueda llevar una armadura completa y realizar hechizos complicados puede tener su sentido, pues dicha armadura limita sus movimientos si requieren de una gesticulación, pero, ¿por qué limitarles a no poder llevarla en ningún momento aun restringiéndoles el uso de la magia? ¿Por qué no permitirles realizar conjuros con requisitos solo verbales si no llevan yelmo cerrado? ¿Qué sentido tiene limitar el número de armas disponibles a las menos dañinas (daga, bastón…)? ¿Qué impide a un practicante de magia el usar un espadón o hacha de batalla?
Finalmente tratemos el aspecto físico de los magos, esos esmirriados personajes.
La imagen arquetípica del mago es un individuo alto y delgado, débil físicamente por definición. En los juegos generalmente se potencia este aspecto reduciendoles los puntos de vida o las bonificaciones por constitución.
¿Por qué un mago con alta constitución no puede ser tan fuerte o resistente como un guerrero? Entiendo que si están encerrados en una habitación todo el día estudiando no puedan hacer tanto ejercicio físico, pero eso debería ser algo que pudiera elegir el jugador, quizá reduciendo sus capacidades mágicas para obtener otras atléticas (justificando emplear tiempo en el gimnasio), pero no obligándote por definición a ser un frágil niñito o anciano.
Afortunadamente no todos los juegos son D&D (y sus retroclones) y podemos encontrar otros como Runequest con un sistema mágico más realista y universal donde cualquier persona tiene unas capacidades mágicas innatas y ya solo es cuestión de tiempo y esfuerzo el poder desarrollarlas.